Los 7 tipos de desinformación: impostura y manipulación (II)

7 tipos de desinformación

Son 7 los tipos de desinformación que se pueden encontrar según First Draft, un proyecto que trabaja para “empoderar a la gente con conocimiento y herramientas con las que desarrollar su resiliencia contra la información falsa, dañina y engañosa”.

Una de sus investigadoras, Claire Wardle, distingue algunos patrones que se repiten en la creación de contenido y que le permiten hablar de estas 7 categorías. Se trata de una tipología que hay que usar solo como orientación y dando por hecho que una información puede compartir características de varias categorías a la vez. La propia autora lo acepta en el título del artículo: “It´s complicated”. 

En un post anterior, revisamos, con ejemplos, 3 de esas categorías. En esta segunda parte, veremos 2 más: contenido impostor y contenido manipulado.

Contenido impostor

Este tipo de informaciones se dan cuando se suplanta una fuente original. Puede ser contenido hecho con intención provocadora o tratarse de algún contenido destinado a sacar provecho. 

Provocar

Hay que distinguirlo de la parodia o la sátira (una de las categorías abordadas en el post anterior) ya que en este caso sí suelen usarse trucos para confundir. Se puede ver con claridad en el siguiente ejemplo:

Desinformación contenido impostor

En este caso, tal y como explicó Maldita, el usuario cambió su imagen de perfil y replicó la manera de encabezar los tuits de un determinado periódico para generar la falsa idea de que se trataba de una información real. De hecho, Twitter avisó al usuario de estar incumpliendo las normas de la red social contra la suplantación de identidad.

Aprovechamos para recordar que bastan algunas comprobaciones muy sencillas para quitarse de en medio algunos intentos de manipulación. Maldita una vez más: “Sin embargo, si nos fijamos en el handle del usuario que publicó la supuesta cita de Ayuso, @dentropormuerto, comprobamos que no es como el de la cuenta oficial de El País de Twitter, que es @el_pais. Además, la cuenta de El País está verificada, es decir, que tiene la insignia azul que ofrece esta red social a los perfiles verificados”.

El fake tuvo cierto recorrido en redes sociales pero, a diferencia de muchos otros, no pasó a los medios tradicionales. Este sigue siendo uno de los objetivos principales de los creadores de información falsa: saltar de las redes y de los perfiles personales a los grandes medios (donde, todavía, damos por hecho que todo lo publicado se contrasta y es cierto).

Buscar provecho

Los contenidos impostores pueden ser hasta cierto punto inocentes como el anterior o entrar de lleno en el descrédito, la guerra cultural y las acciones de falsa bandera. Es decir, buscar un provecho político.

El pasado mes de junio, la CNN informó sobre una cuenta de Twitter (llevada por supremacistas blancos) que, en el contexto de las movilizaciones sociales del #BlackLivesMatter, se hizo pasar por una cuenta antifa e hizo llamamientos violentos.

Esta fue una de sus publicaciones: «ALERT Tonight’s the night, Comrades Tonight we say «F**k The City» and we move into the residential areas… the white hoods…. and we take what’s ours #BlacklivesMaters #F**kAmerica.» 

No fue un caso aislado según la CNN pues el fenómeno de grupos y personas de derecha creando cuentas falsas para hacerse pasar por antifas invadió las protestas relacionadas con el #BlackLivesMatter.

Como en el primer ejemplo, la información no pasó a los medios tradicionales (salvo para desmentirla) pero la cuenta original, con apenas unos centenares de seguidores, consiguió llegar a una audiencia de casi 3 millones cuando el hijo de Donald Trump, Donald Trump Jr., compartió en su cuenta de Instagram el mensaje lleno de indignación contra los (supuestos) antifascistas.

No hay pruebas de que Donald Trump Jr. supiera que el tuit que compartía era un fake pero lo sucedido sirve para demostrar cómo distintas acciones de desinformación se retroalimentan entre ellas. Apenas unos días antes, Donald Trmp Sr. se había referido a las organizaciones antifascistas como organizaciones terroristas.

Contenido manipulado

En este caso, se trata de información o imágenes genuinas que se manipulan para engañar.

El caso de las imágenes o vídeos falsos, en tanto en cuanto no se corresponden con la información a la que acompañan es más que habitual. Lo vemos con cierta frecuencia en la desinformación generada desde el negacionismo y desde los impulsores del discurso de odio.

Negacionistas

Recientemente, han recurrido a este tipo de manipulación los grupos negacionistas para hacer pasar sus manifestaciones como más concurridas de lo que realmente fueron.

TVE tiene activo un proyecto contra la desinformación. Entre las numerosas “informaciones” que desmienten, podemos encontrar un vídeo grabado en unas protestas en Bielorrusia (23 de agosto) publicado somo si fuera una manifestación negacionista en Polonia (6 días después). O un vídeo atribuido a una manifestación negacionista en Berlín el 1 de agosto de 2020 que era, en realidad, una celebración en las calles de Zurich en 2019.

Desinformación contenido manipulado

Discursos de odio (e IMV)

La aprobación del Ingreso Mínimo Vital sirvió de excusa para volver a lanzar toda clase de bulos para criminalizar a la población migrante. Algunos tuits de responsables políticos y diputados aseguraban sin pudor alguno que «todos los inmigrantes que lleguen en patera tendrán derecho a cobrar la renta». No hay excusa para esta mentira aunque sí razones y objetivos (y ya sabemos que lo que distingue a las fake news de otras informaciones falsas es la intención con la que se crean y difunden).

Entre todos los bulos que circularon alrededor del IMV y la inmigración hubo varios que usaron imágenes falsas para hacer creer que centenares de personas hacían cola para empadronarse y poder pedir así el IMV (bulos que reforzaban la idea de invasión, avalancha, todos cobrarán el IMV…). 

Una de las fotos usadas correspondía a una imagen de un artículo de El País titulado «Inmigrantes marroquíes hacen cola para ser atendidos en el consulado» (fotografía hecha por el fotógrafo Santiago Carreguí y publicada en El País el 7 de mayo de 2008 en la edición impresa).

Discursos de odio (y saqueos)

El odio, que tanto (y tan bien) recurre a la desinformación, ha tenido otro gran momento en los altercados callejeros del primer fin de semana del mes de noviembre de 2020. 

Más allá de la confusión generada sobre quién convocó y participó en las acciones violentas, confusión que puede resolverse un poco en este hilo de Julián Macías, ha habido un intento, otro más, de vincular los desórdenes con la inmigración e incluso con menores inmigrantes.

El caso más evidente fue el de una foto que se viralizó en relación al saqueo de una tienda Lacoste. Maldita lo cuenta así: “Se ha viralizado una foto de tres chicos en la calle con polos de Lacoste. Está foto se está vinculando con las protestas y el saqueo de una tienda de Lacoste durante las protestas que hubo en Logroño el pasado 31 de octubre, pero es un bulo. La fotografía está sacada en una calle de Argelia, no en España, y no es actual”.

No es solo que la foto sea falsa es que es una foto elegida con la intención de hacer creer que los saqueadores eran inmigrantes. 

La realidad, por su parte y para quien le importe, es bien distinta porque las cuatro personas detenidas en relación a dicho saqueo son españolas.

Mezcolanza

En algunos de los ejemplos puestos en este texto, se ha indicado que no pasaron a los medios tradicionales. Este fake, en el que de nuevo se vinculan los saqueos con inmigrantes, sí que pasó:

El Mundo, basándose en un tuit que no contrastó, usó una fotografía fake para ilustrar su información. Después, cuando fue evidente el ¿error?, la retiraron. Las interrogaciones se deben a que es difícil asumir que se pueda tomar una foto sin más de las redes sociales y colocarla en una información tan sensible sin la más mínima comprobación. Y eso que El Mundo pertenece a The Trust Project.

Este último ejemplo ilustra cómo las categorías de desinformación se mezclan entre ellas. 

El autor del tuit original dijo con la polémica alrededor de la imagen: “Macho, que he subido una foto fake mía con un filtro por qué os montáis tantas películas de que la ultra derecha o la ultra izquierda o lo que sea macho que me decís esas cosas y me viene a la mente Ousmane Dembélé con las 5 de pierna mala que yo no sé una mierda de política”.

Parece entonces que el origen de esta fake news fue una broma en Twitter. Una broma que tampoco llega a ser parodia ni suplantación de identidad. En todo caso, lo que podía haber pasado desapercibido, vía El Mundo, se convierte en noticia que ayuda a movilizar durante días el discurso del odio.

Escudo protector

En esta especie de posdata, que también incluía la primera parte de este artículo, hay que recordar una de las ideas que se repiten en el libro #FakeYou (proyecto dirigido por Simona Levi). “Los casos de mala praxis sistemática no intencionada deben tener un tratamiento correctivo del mismo tipo que las noticias intencionadamente falsas, puesto que tienen un impacto similar o superior”. 

El descrédito de los medios de comunicación tradicionales es una pieza fundamental de las actuales dinámicas de la desinformación. No basta con que añadan el logo de uno u otro proyecto de compromiso con la “integridad de la información”. Deben practicar a diario, y sin excusas, un periodismo riguroso.

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