Los 7 tipos de desinformación: parodia, fabricación, contexto (primera parte)

tipos de desinformación

Son 7 los tipos de desinformación que se pueden encontrar según First Draft, un proyecto que trabaja para “empoderar a la gente con conocimiento y herramientas con las que desarrollar su resiliencia contra la información falsa, dañina y engañosa”.

7 tipos de desinformación que no dejan de abrir vías de agua en el barco de la convivencia que, de vez en cuando, hace amagos de naufragio.

Una de sus investigadoras, Claire Wardle distingue algunos patrones que se repiten en la creación de contenido y que le permiten hablar de estas 7 categorías. En todo caso, en su artículo, advierte de que se trata de un trabajo en marcha, que se irá completando poco a poco. Además, para que nadie se llame a engaño, titula el artículo de forma muy gráfica: “It´s complicated”. 

Nos vamos a detener en 3 de estos tipos de desinformación.

Sátira y parodia

Nada tienen que ver estos contenidos con lo que en rigor podríamos calificar como fake news: informaciones falsas creadas con el propósito de dirigir a la opinión pública hacia posiciones determinadas y que se difunden a través del ecosistema online.

De hecho, la sátira y la parodia tampoco deberían ser consideradas informaciones. Lo que sucede es que algunas webs o programas de humor simulan ser informativos. Es el caso de Der Postillon, The Onion o de El Mundo Today.

Estas webs de “noticias” publican exclusivas del tipo “El CEO de Kine cae en desgracia después de que se viera a un tipo con zapatillas de su marca corriendo muy despacio”. El tono de la “noticia” ya debería darnos pistas de que se trata de una parodia.

Sin embargo, aunque no haya ningún tipo de intención de dañar o engañar, estos contenidos pueden, efectivamente, crear confusión. Y no solo a las personas.

Recientemente, Youtube retiró un vídeo de Pantomima Full en el que parodiaban al movimiento negacionista. Según la plataforma, se trató de una retirada automática vinculada con el funcionamiento de su algoritmo. En el vídeo, por ejemplo, se hablaba del peligro de las vacunas o del 5G.

El humor, como toda comunicación, necesita de contexto. Las personas podemos ser más o menos habilidosas interpretándolo pero los algoritmos todavía no se manejan nada bien en este tema. En todo caso, la confusión de Youtube no es exclusiva de robots. Por ejemplo, la información sobre la nueva moda de llevar bufandas en los tobillos, después de recorrer varias webs satíricas, pasó a los medios de comunicación “serios” como si se tratara de una noticia verdadera.  

Contenido fabricado

Esta categoría es la quintaesencia de los bulos. De los 7 tipos de desinformación, este podría ser el más literal. Se trata de contenido nuevo pensado y difundido para engañar y perjudicar. Para engañar y perjudicar o para ganar algunos miles de dólares, quién sabe si algo más. En todo caso, es un contenido inventado con una intención determinada.

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«Se llevaron las incubadoras y dejaron a los bebés muriéndose tirados en el frío suelo». Esa fue una de las frases que componían la intervención de Nayira, una niña kuwaití de 15 años, ante el Congreso de Estados Unidos en la que relataba las atrocidades que los soldados iraquíes estaban cometiendo en el Kuwait ocupado. Fue en 1990 y su testimonio no hizo sino fortalecer la decisión de George Bush de intervenir en el conflicto.

Las palabras de Nayira resultaron ser falsas. Todo había sido preparado por una agencia de relaciones públicas en Estados Unidos vinculada a la monarquía kuwaití, según reveló una investigación de Amnistía Internacional, Humans Right Watch y periodistas independientes. La niña, a la sazón, era la hija de Saud Nasir al Sabah, el embajador de Kuwait en Washington.

Pero los contenidos no solo se fabrican para conseguir que la opinión pública se declare favorable a declarar guerras. También se hace para conseguir dinero y, de paso, a lo mejor para decidir elecciones.

La población de la ciudad macedonia de Veles ronda las 55.000 personas. Según una información aparecida en 2017 en la revista The Wire, esa ciudad era además el lugar donde estaban registradas al menos 100 webs pro-Trump, la mayoría llenas de noticias falsas. Una de las personas que trabajaba en una de esas “granjas de noticias falsas” publicó la primera de ellas casi por casualidad y con la única intención de subir algo a una web para la que no encontraba contenido. De repente, la información falsa se compartió 800 veces y generó unos ingresos (vía Google Ads) de 150 dólares. 

Eso fue en febrero de 2016. La cosa parecía funcionar, así que este muchacho apenas mayor de edad, insitió y entre agosto y noviembre de ese mismo año, ganó 16.000 dólares gracias a sus dos webs pro-Trump.

Da igual lo que nos hayan enseñado desde pequeños: la mentira sí es rentable.

Contexto falso

El contexto vuelve a ser importante. No solo para entender con precisión el mensaje sino porque puede ser parte de la mentira que nos quieran contar. A veces, es posible que el árbol que nos señalen sea real como la vida misma pero el bosque de alrededor puede ser de cartón piedra.

En este tipo de contenidos, un hecho cierto se difunde rodeado de informaciones falsas. Ese hecho cierto funciona como una especie de centro de gravedad que irradia verdad al resto de elementos de la historia por inexactos, disparatados o malintencionadas que puedan ser.

La ideología del odio precisa de la mentira para propagarse. Recurre continuamente al dato falso, la foto trucada o el testimonio inventado. Pretende justificar con “exactitud” lo que no es más que incapacidad de asumir la diferencia. Para no contemplar lo pequeños que les hace su odio, enarbolan la bandera de la (falsa) objetividad.

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El enésimo ejemplo de noticia inventada, en este caso siguiendo el modelo de “conexión falsa” lo pudimos encontrar en redes a principios del mes de septiembre de 2020. Esos días, se difundió un vídeo real de un incendio forestal que se produjo el 28 de agosto en las inmediaciones de la urbanización de Eurovillas (Villar del Olmo/Nuevo Baztán, Madrid) solo que las imágenes, iban acompañadas por un texto que afirmaba que un grupo de okupas había quemado las casas okupadas como respuesta a las protestas de los vecinos. 

Tanto la guardia civil como los responsables municipales calificaron la información como falsa. No había ningún indicio de que ese incendio fuera provocado.

Este tipo de técnica es muy querida por los conspiranoicos. Se toma un elemento aislado y concreto y sobre él se arma toda una teoría. Algo así se hizo para construir el pizzagate, una teoría descabellada (y ahora retomada como parte de QAnon, la nueva teoría Frankenstein) que apuntaba a varios miembros del partido demócrata como pederastas y a una pizzería de Washington como la cámara de los horrores.

The New York Times hace una cronología de cómo se crea esta teoría y, los primeros pasos, se basan en hechos concretos.

WikiLeaks filtra correos de la cuenta de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton (cuando Clinton fue candidata). En algunos de esos correos, salía la palabra “pizza”. Una de esas veces, se trataba de un plan para cenar con su hermana, Tony Podesta. Iban a cenar pizza de queso (“cheese pizza”), y aquí empieza la deriva porque un usuario de un foro de 4chan señaló que las siglas ch. p. son las mismas de child pornography (pornografía infantil). Y de ahí al infinito.

Escudo protector

La desinformación puede parecer en un momento dado como un ente amorfo en el que reina la confusión y en el que todo vale. Pero, desvelar estos tipos de desinformación nos puede servir para afinar la vista. Si conocemos algunos de los patrones de uso de la mentira, podremos distinguirla mejor y protegernos contra ella.


Todas las imágenes son obras de  J. M. W. Turner. Por orden de aparición:

Naufragio de Minotauro.

Barco de esclavos.

Tormenta de nieve.

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