Reiniciar la actividad laboral

El 24 de junio de 2011, el entonces vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba valoró en rueda de prensa la medida tomada unas semanas antes por la que se reducía el límite de velocidad en autovías y autopistas a 110 kilómetros por hora.

El ahorro provocado por la medida ascencía a 450 millones de euros (en poco más de tres meses).

La cifra de muertos por accidente de tráfico había caído más de un 15,5% (desde el día en que entró en vigor el nuevo límite de velocidad, 7 de marzo de 2011, día en que entró en vigor el nuevo límite de velocidad, hasta el 20 de junio respecto al mismo periodo del año pasado). 

No ofreció datos sobre contaminación pero afirmó que “concienciar a la sociedad de que correr cuesta dinero, contamina y tiene sus riesgos”.

Más ahorro. Menos muertos en accidente. Menos contaminación. La consecuencia era inevitable y caía por su propio peso: volvíamos a los 120 kilómetros por hora.

El gobierno tiene razones que la razón no entiende.

Y está a punto de suceder. La suspensión de la actividad productiva no esencial ha dado sus frutos según el propio gobierno. Y, claro, es una medida temporal pero el COVID-19 ha demostrado ya, y de sobra, que atinar con el tiempo de las medidas es crucial.

La actual pandemia ha demostrado también que más nos vale aprender de nuestros vecinos y que son las recomendaciones científicas las que deben regir las decisiones de otro tipo, sean políticas o económicas. Los cuñados no tienen por qué tener razón. Tampoco la patronal.

Frente a esa decisión, pasa esto:

«El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, ha anunciado la extensión del confinamiento hasta el 3 de mayo. También se prorroga hasta esa fecha el parón productivo«. Y lo hace «pese a la ralentización de las muertes diarias y los 30.000 recuperado«.

«La vuelta a la actividad de los servicios no esenciales el próximo lunes se hará sin el beneplácito del consejo de expertos que el Gobierno español nombró para que le asesorase en la crisis del coronavirus«.

«Un levantamiento demasiado rápido de las restricciones de confinamiento impuestas contra la pandemia de covid-19 podría conducir a un «rebrote mortal« del nuevo coronavirus, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) este viernes«.

No hay debate alguno entre preservar la economía o preservar la vida. La economía se puede reconstruir. Los privilegios se pueden perder. Los beneficios pueden desaparecer. La vida, si se pierde, se pierde para siempre. No hay demagogia alguna en esta verdad irrefutable.

En esta pandemia hay razones que no lo son, hay voces que no deben prevalecer. Solo tres frases más: «El área de Italia más devastada por la Covid-19 es un gran polo industrial. No se declaró nunca zona roja debido a las presiones de los empresarios. El coste en vidas humanas ha sido catastrófico«.


Imágenes: carreras de coches en los años cuarenta del siglo XX.

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