Fake news: la mentira desde Ramsés II a Trump

Fake news es un término que forma parte ya de muchas de nuestras conversaciones y que, día sí, día también, aparece en toda clase de informaciones y titulares. Pero, incluso aunque fuera elegida palabra del año en 2017 por el diccionario de Oxford, ¿es una expresión nueva?

Fake news en boca de todos

Que algo esté de moda no significa que sea nuevo. A Trump se le atribuye, apócrifamente, la invención del término fake news. Lo que este señor hizo fue tomar una expresión que ya se había popularizado durante la primera década del siglo XX y repetirla a modo de catchprase. Fake news, fake news, fake news. La comunicación política ya no se conforma con copiar las tácticas del marketing y se ha convertido en marketing. Así, repetimos consiganas políticas de la misma forma que repetimos frases famosas de la tele.

Pero Trump no inventó el término, mucho menos el juego de crear una versión alternativa de los hechos fabricada a medida. Hay evidencias que apuntan al faraón Ramsés II como el inventor de las ‘fake news

Fake news ramsés

Propaganda

La frase anterior está hecha un poco al modo de titular engañoso, al juego del clickbait queremos jugar todos, también los periódicos de toda la vida. Lo que sí parece demostrado por las evidencias es que este faraón alteró algunos hechos para aparecer ante su pueblo como el mejor de los estrategas y el más grande entre los grandes. El tipo era dado a construirse monumentos para celebrar victorias militares que, en realidad, habían resultado más bien todo lo contrario. Ramsés, además, se aseguraba de que sus gestas se grabaran bien profundo en la piedra no fuera a venir un faraón posterior haciendo fact-checking y sobreescribiera la verdad con martillo y cincel. 

El uso de información falsa con determinados motivos, políticos, económicos, militares, está lleno de ejemplos a lo largo de la historia. La versión inglesa, por ejemplo, del tema de la Armada Invencible también parece que se adulteró para satisfacer los intereses propagandísticas de la reina Isabel. God save the liar.

Las fake news en el siglo XIX

Pero es que, más allá de las tácticas de propaganda política, el mismo término de fake news se puede encontrar en la prensa del siglo XIX con un significado muy similar al que tiene hoy en día.

fake news siglo XIX

“The New York World” y “The New York Journal” competían duramente por el mercado allá por el siglo XIX. Porque la audiencia, no lo olvidemos, somos antes que anda clientela y porque los medios de comunicación son empresas que responden a intereses empresariales. Y, bueno, si la verdad y los beneficios no se ponen de acuerdo, podemos imaginar quien acaba ganando en la mayoría de los casos . Por eso mismo, y para conseguir vender más y más periódicos, tanto The Worl como The Journal se inventaban toda calse de historias. un poco como J. J. Jameson vendiendo periódicos con fake news que hacían pasar a Spiderman como villano y no como tu amigo y vecino. 

fake news daily bugle

Este tipo de cosas solo conocen la huida hacia delante y de la delincuencia local pasaron a inventarse razones para declarar guerras. Cuando, en 1899, el US Maine se hundió en el puerto de La Habana, “The New York Journal escribió toda clase de “informaciones” culpando al gobierno español de ese hundimiento. A fecha de hoy, sigue sin estar claro qué pasó con el Maine. Esas portadas fueron un elemento clave para que EEUU declarara la guerra a España un año después.

Pulitzer: quién te ha visto y quién te ve

Es interesante descubrir quiénes eran los dueños, y señores, de esos periódicos. “The New York Journal” pertenecía a William Randolph Hearst (abajo derecha), biografiado por Orson Well en “Ciudadano Kane”. Pero es que, y aquí la cosa se hace irónica nievl pro, su competidor inventando historias para sacarle el dinero a la audiencia, el dueño del The New York World, era  Joseph Pulitzer (abajo izquierda).Eso es, el que puso nombre al que ahora pasa por ser el premio periodístico por excelencia.

fake news pulitzer

La desinformación democratizada

Es fácil señalar qué ha cambiado de aquellas fake news a las actuales. Es el carácter online, es decir, la manera en la que se se reciben las noticias falsas, cómo se interacciona con ellas y cómo se difunden de forma masiva y descontrolada. 

Hemos pasado de un modelo de broadcasting, de un modelo piramidal en el que los medios emitían noticias desde lo alto y la audiencia, abajo, las consumía, a un modelo horizontal en el que todas vamos por ahí con nuestro teléfono pudiendo crear bulos o ayudar a difundirlos anytre todos nuestros contactos.

quid prodest de las fake news

Pero hay una cosa que no ha cambiado. La mayoría de las fake news están creadas con la intención de dirigir a la opinión pública en un sentido muy determinado. Ramses II merece el sobrenombre de Grande de la misma manera que necesitamos nuevas leyes para desahuciar porque te vas a comprar el pan y cuando vuelves te han ocupado la casa.

También podemos empezar a ver con claridad hacia dónde conducen las fake news y el fenómeno de la desinformación del que forman parte. 

La Covid-19 lo ha disparatado todo también el ecosistema de la desinformación. La última teoría de la conspiración se llama QAnon y mezcla todo lo imaginable. En ese todo se incluye, por supuesto, el negacionismo: el virus no existe porque lo ha inventado Soros, el chis es malo y las mascarillas peores. 

QAnon, que imagina a Trump como el caballero blanco que nos salvará de los reptilianos devora niños, aparece en Estados Unidos. Pero aquí en España también tiene sus adeptos. Los grupos y usuarios españoles que se identifican con esta corriente, suelen mostrar afinidad por las ideas de la extrema derecha. Y cuando manifiestan preferencia abierta por algún partido, lo hacen,  en la mayoría de los casos, por ese partido al que sus votantes, incluso sus dirigentes, no saben pronunciar bien porque las equis finales son complicadax.

De los barros online a los lodos offline

La desinformación no es neutral. Y acaba teniendo consecuencias en el mundo offline. A veces, las consecuencias son que un operario del 5G es agredido por poner en riesgo nuestra salud. Otras, son votos basados en información falsa y maliciosa que acaban decidiendo el futuro de un país.


Este texto, más o menos, fue mi columna sonora de opinión para el programa de Onda Regional, «Contraportada» del 30 de septiembre de 2020. Puedes escucharla clicando en la imagen de abajo.

federico montalban en onda regional

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