Enamorado de las fake news

Ju Lian

Hay algo de narcisismo en el proceso de enamorarse. Un poco de espejo que me devuelve una imagen de mí mismo que me agrada de forma inesperada. Una sensación que se suma a otras y que me hace perder el control. Me dejo, pues, llevar cuesta abajo. Sin frenos. Sin criterio. Ciego ante un amor que, solo yo me doy cuenta, me habla de lo estupendo que soy.

Que las news me den la razón aunque sean fake

La cosa es más o menos así. Me he enamorado de una persona porque es maravillosa. O, en todo caso, es maravillosa ante mis ojos que, al fin y al cabo, es lo único que importa. Esa persona se parece a mí en ciertos aspectos: le gusta la misma música que a mí, a los dos nos apasiona salir a dar largos paseos los domingos muy temprano, nos chifla la comida griega, etcétera. O tal vez no se parece a mí pero es todo aquello que yo aspiro a ser: la otra persona es inteligente como yo quisiera ser, valiente como yo nunca lo seré, generosa como yo he intentado serlo y no pude…

El yo está muy presente en el enamoramiento. Y si he sido yo el que se ha enamorado de una persona tan excepcional es porque yo, de alguna manera, también soy tan excepcional. Y lo soy por aquello que comparto con la otra persona o por ser capaz de valorar los méritos de mi ser amado. El amor fluye de mí hacia la otra persona y parte de él me es devuelto. Un eco halagador. Reconfortante.

Al enamorarnos, confirmamos, a través de la otra persona, nuestra visión del mundo.

Un proceso similar tiene lugar cuando, de forma precipitada, con un subidón de adrenalina que algo tiene de junkie, con un enjambre de mariposas en el estómago le damos a compartir a una noticias que será falsa pero eso qué demonios me importa a mí si me está dando la razón.

RT si esto te da la razón

Es lo que Ziva Kunda, psicóloga social, llamó pensamiento motivado (motivated reasoning) que, de forma muy resumida, viene a decir que tendemos a creer ciertos aquellos argumentos que nos dan la razón y a desoír aquellos que cuestionan nuestras creencias.

Por lo que sea, y por malos tiempos que corran para estar contra las vacunas, estoy contra las vacunas. Si encuentro una noticia que dice que sí, que si te vacunas te vuelves autista, la voy a compartir a toda prisa, sin leer más allá del titular, sin seguir ninguna de las indicaciones que recibimos por todas partes sobre cómo detectar fake news. Porque sí, porque quiero tener razón y quiero presumir delante del resto de tenerla: me llamasteis loco por no vacunar a mis hijos y ahora ved cuanto razón tenía.

La yenka de los bulos

Nadie está a salvo del pensamiento motivado.

Este ha sido uno de los bulos que ha circulado estos días por las redes sociales:

El responsable de redes sociales del Partido Popular, Ismael López Martín bloqueado por Facebook por las ‘fake new’ con las que intoxica la red

El mundo de las fake news tiene cosas como esta: un post que habla de fake news que es una fake news.

Si de lo que se trata es de denunciar que un determinado partido político practica la desinformación hay que llevar cuidado de no incurrir en lo mismo.

Lo que pasó fue que «el pasado 31 de enero, López Martín publicó varios datos relacionados con la subida del Salario Mínimo Interprofesional aprobada recientemente por el Gobierno«. Esos datos resultaron ser falsos por lo que Facebook bloqueó esa publicación y añadio una indicación para que los ususarios supieran que se trataba de un bulo.

Que te bloqueen una publicación no es lo mismo que te bloquee Facebook, así a todo lo que da.

Este bulo circuló por cuentas de Twitter vinculadas a opciones políticas contrarias al partido Popular. Y es fácil imaginar que la supuesta noticia alegrara a quienes la compartieron: ¿Véis? ya lo dijimos, los del PP son todos unos mentirosos y hago RT ya mismo.

En todo caso, y si de lo que se trata es de demostrar que el Partido Popular practica la desinformación, no es necesario malinterpretar una información, basta con compartir noticias que no son fake:

Como esta:

La Junta de Andalucía paga por artículos elogiosos de su gestión de la crisis del coronavirus.

O esta otra:

Facebook y Twitter detectan cientos de cuentas falsas «operadas por el PP» para manipular el debate político.


Imágenes: Ju Lian (1828–1904) pintor chino de la dinastía Qing también conocido como «Old Man of the Divided Mountain».

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