Efecto Streisand y su buen uso en la desinformación

El efecto Streisand se enunció después de que la multiganadora del Óscar demandara a un fotógrafo que publicó una imagen en la que aparecía su mansión con el argumento de defender su intimidad. Provocó justo lo contrario: la foto se hizo viral… y tuvo que pagar las costas del juicio.

Efecto Streisand y la censura escolar

Martha Payne tenía 9 años cuando empezó a subir fotos a su blog. El blog se llamaba «NeverSeconds» y las fotos eran de la comida que les servían en el comedor escolar. La primera foto era un trozo de pizza triste y solitario, algunos granos de maíz, una croqueta (de patata) y una magdalena. El resto de fotos no eran mucho más alentadoras.

A los responsables de su centro educativo no les gustó que Payne publicara esas fotos. Lo típico es estos casos: no te cuestionas la calidad de lo que haces sino que la gente pueda ir por ahí contándolo.

Payne dijo en su blog que no le dejaban seguir publicando fotos y se despidió. Goodbye. Entonces, el cosmos, que todavía conserva algunas leyes esperanzadora en su interior, hizo de las suyas y el caso de Payne, intento de censura mediante, se volvió viral.

El cocinero mediático Jamie Oliver le dio todo su apoyo y los medios de comunicación se hicieron eco. Los responsables del centro educativo tuvieron que levantar la prohibición que pesaba sobre su alumna a la que, de paso, habían convertido en un fenómeno mundial.

efecto Streisand en el cole

La mansión en la costa

Lo que le sucedió a Payne es lo mismo que le sucedió a quien nombra este efecto: Barbara Streisand.

El fotógrafo Kenneth Adelman publicó unas fotos con vocación de denuncia ecológica. La costa de California se erosiona a mayor velocidad de lo que debiera. En una de esas fotos, se veía la mansión de Streisand. Ella, celosa de su intimidad, demandó al fotógrafo por 50.000.000 de dólares y exigió que la foto se retirase.

Cuando Streisand demandó, la foto llevaba poco menos de una decena de descargas y, más allá de lo cuantitativo, casi nadie habría podido saber que aquella mansión era de la actriz y cantante. 

Un mes después de la denuncia, más de 420.000 personas habían visitado el sitio web que alojaba la foto de marras. Además, el juez desestimó el caso y ordenó a Streisand  a pagar los costes legales del fotógrafo. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.

Larga como un día sin wifi

La lista de ejemplos es larga como un día sin wifi. La periodista Sabina Urraca escribió un post titulado “Pesadilla en BlablaCar” en el que relataba un viaje en coche con “Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada, el hermano del ex de la Infanta Elena, Jaime de Marichalar”. El título de la publicación era a la vez un spoiler de la historia.

El aristócrata supo del artículo cuando muy poca gente lo había leído. Y cometió el terrible error de denunciar a la periodista. ¡No miréis a eso que ahora mismo estoy señalando con toda clase de muecas y aspavientos!  

El efecto Streisand y la desinformación

Según Jansen y Martin, de la Universidad de Wollongong, “el efecto Streisand es la consecuencia de una táctica de censura fallida, en la cual el intento de reducir la indignación de la gente no resultó exitoso”. Y es que, si quieres que algo pase desapercibido, ya nos los enseñó Poe, déjalo a la vista de todo el mundo.

Es la tendencia tan humana de que si nos dicen que no, nuestro deseo pasa automáticamente al sí. Aunque sea una cuestión que nos haya resultado indiferente en ese momento.

En lo que se refiere al mundo de la desinformación, el efecto Streisand debe ser tenido en cuenta casi como una ley porque suele cumplirse con precisión de reloj de cuco.

Así, muchas fake news, bulos o teorías de la conspiración se aprovechan del mismo, aunque solo sea para cerrar filas. Basta ver con qué frecuencia desde los vídeos o informaciones que promueven este tipo de desinformación se lamentan de que les han cerrado los canales o retirado los vídeos. Esto no lo verás en los medios, es su lema. 

Una buena práctica podría ser llevar cuidado a la hora compartir contenidos en redes sociales o de usar enlaces en los textos de un blog. No hace falta compartir, y por tanto difundir, un vídeo negacionistas para denunciar el riesgo en el que nos ponen quienes no quieren usar mascarillas. De la misma manera, no hace falta incluir un enlace activo hacia el blog que estamos tratando de poner en evidencia por difundir información falsa.

efecto streisand en el amor

El final os sorprenderá

El efecto Streisand, una variación del mismo mejor dicho, se ha estudiado en las relaciones amorosas. Uno de esos estudios en los que se implica toda una serie de experimentos y jerga científica para acabar confirmando lo que se sabe desde el comienzo de los tiempos. Si a Julieta le dices que no puede estar con Romeo, Julieta no cejará en el empeño de estar con Romeo. Y viceversa. Así que, padres y madres del mundo que queráis que vuestra hija o hijo no esté con esa pareja: más os vale no ponerle dificultades.


Imágenes (por orden de aparición):

Habitations Champetres (Victor Petit, 1855)

Lotus Flowers (Ogawa Kazumasa, 1887–1897)

Mrs. Beeton’s Book of Household Management (1923)

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